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Resultados de las Big Tech: La apuesta del billón de dólares en IA se enfrenta a la realidad

  • Oct 28, 2025
  • 3 min read
Gran gasto. ¿Retorno real?

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Mientras los titanes tecnológicos de Estados Unidos –Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta– se preparan para presentar sus resultados trimestrales esta semana, Wall Street está obsesionada con una única pregunta de un billón de dólares: ¿es el auge de la inteligencia artificial una fuerza imparable o la próxima gran burbuja? Desde el debut de ChatGPT, un repunte impulsado por la IA ha sumado aproximadamente 6 billones de dólares al valor de mercado de las Big Tech. Ahora, los inversores buscan nerviosamente pruebas de que los fundamentales justifican el frenesí.


Aunque se espera un fuerte crecimiento de los ingresos, la verdadera atención se centrará en los gastos de capital (o "capex"). Esta cifra revela cuántos miles de millones se están invirtiendo en la carrera armamentista de la IA: construyendo centros de datos masivos, asegurando energía y comprando los codiciados chips de Nvidia. Impulsados por los asombrosos planes de infraestructura futuros de 1 billón de dólares anunciados por la empresa privada OpenAI, los "hiperescalares" públicos están en una carrera de gasto. Los analistas de Morgan Stanley proyectan que el capex total de los hiperescalares crecerá un 24 % el próximo año hasta alcanzar casi 550.000 millones de dólares.


Aquí radica la paradoja que alimenta los temores de una burbuja de IA: los retornos de este histórico derroche de gasto siguen siendo profundamente inciertos. Se espera que solo los cuatro gigantes tecnológicos gasten 400.000 millones de dólares en infraestructura de IA este año. Sin embargo, un estudio del MIT ampliamente citado encontró que, de los más de 300 proyectos de IA analizados, solo alrededor del 5 % arrojó ganancias medibles. La mayoría de los proyectos, al parecer, se estancan en la fase piloto, sin lograr integrarse en los flujos de trabajo del mundo real ni escalar eficazmente.


Andrej Karpathy - OpenAI co-founder
Andrej Karpathy - OpenAI co-founder

Esta brecha entre el bombo publicitario y la realidad ha hecho sonar las alarmas entre los expertos. Líderes empresariales, desde Sam Altman de OpenAI hasta Jeff Bezos de Amazon, han advertido que las valoraciones de las acciones tecnológicas pueden haber superado a los fundamentales. Andrej Karpathy, exjefe de IA en Tesla y cofundador de OpenAI, lo dijo sin rodeos este mes, afirmando que los modelos "no están listos" y calificando el estado actual de la industria como "chapucero".


A la inquietud se suma una red de acuerdos circulares que recuerdan a la burbuja de las puntocom de los años 90. Estos incluyen la posible inversión de 100.000 millones de dólares de Nvidia en OpenAI, uno de sus mayores clientes, y el reciente acuerdo de financiación de 27.000 millones de dólares de Meta con una firma de crédito privada para su centro de datos. Como señaló Ahmed Banafa, profesor de ingeniería en la Universidad Estatal de San José, cuando las mismas empresas se financian y dependen unas de otras, "las decisiones pueden dejar de basarse en la demanda o el rendimiento reales", sino en "reforzar las expectativas de crecimiento", aumentando el riesgo sistémico.


A pesar de la espuma, los optimistas argumentan que está surgiendo un valor real. Señalan balances saneados y sólidos flujos de caja, argumentando que la baja adopción actual de la IA no es un indicador a futuro. "Con un mayor gasto y una mayor innovación en estos modelos, la adopción crecerá", dijo Eric Schiffer, CEO de la firma de inversión Patriarch Organization. Se espera que los informes de esta semana muestren un sólido crecimiento en las unidades de computación en la nube de las compañías, el motor de la revolución de la IA.


Según datos de Visible Alpha, se prevé que los ingresos de Microsoft Azure hayan aumentado un 38,4 %, superando el crecimiento esperado del 30,1 % para Google Cloud y del 18 % para Amazon Web Services. Microsoft se ha beneficiado de su estrecha integración con OpenAI, mientras que los modelos de Google han ganado terreno entre las startups. Estos resultados de las Big Tech se examinarán con lupa no solo por estas cifras de la nube, sino por cualquier señal de que los costos estén frenando el crecimiento de las ganancias, ya que se espera que todas, excepto Microsoft, registren su aumento más débil en 10 trimestres.


CRUX

En última instancia, esta semana de resultados es un referéndum sobre la estrategia. Los inversores ya no solo premian el bombo publicitario; exigen un camino claro desde el gasto de capital masivo hasta los ingresos tangibles y la adopción en el mundo real. Los resultados revelarán cuál de los gigantes tecnológicos puede superar con éxito el cuello de botella de la capacidad de cómputo y demostrar que sus apuestas multimillonarias en IA son más que una magnífica burbuja.


La factura del futuro ha llegado y Wall Street está aquí para cobrarla.



 
 
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