La economía global está resultando más resiliente de lo que nadie esperaba. Entonces, ¿por qué los expertos nos dicen que nos abrochemos el cinturón?
- Oct 9, 2025
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Durante gran parte del último año, una recesión global parecía casi inevitable. Empresas y hogares se prepararon para el impacto, temiendo que el peso combinado de múltiples shocks económicos finalmente pusiera de rodillas al sistema. Y, sin embargo, ese colapso nunca llegó. La economía mundial, en contra de muchas predicciones, ha aguantado con una fuerza sorprendente, esquivando los peores escenarios y mostrando una notable resiliencia.
Entonces, ¿hemos superado la tormenta con éxito? No exactamente. Esta estabilidad se debe a una combinación de políticas más inteligentes, un sector privado adaptable y condiciones financieras que se mantuvieron favorables. Es un testimonio de la capacidad del sistema para absorber los golpes. Pero observar esta calma superficial es como admirar un lago sereno sin reconocer las poderosas corrientes invisibles que fluyen justo debajo. El crecimiento que estamos experimentando todavía está muy por debajo del ritmo más saludable que veíamos antes de la pandemia, lo que sugiere una nueva y lenta realidad.
Esta resiliencia, sin embargo, es una capa frágil. Bajo la superficie, se está gestando una palpable sensación de incertidumbre, que recuerda a la tensión previa a las grandes correcciones del mercado. Indicadores clave están emitiendo señales de advertencia, desde la creciente demanda de oro, un clásico activo refugio, hasta valoraciones en los mercados financieros que alcanzan niveles no vistos en un cuarto de siglo. La verdadera pregunta no es si la economía global es estable hoy, sino qué sucederá cuando esta tensión oculta finalmente estalle.




