Ingenieros convierten caparazones de langosta en piezas de robots que levantan, agarran y nadan
- Dec 18, 2025
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¿Y si la cena de marisco de ayer ayudara a construir los robots del mañana? Ingenieros han encontrado una respuesta sorprendentemente elegante al transformar caparazones de langosta desechados en piezas robóticas capaces de levantar, agarrar e incluso nadar. Una idea que combina biología, ingeniería y sostenibilidad sin alardes.
El trabajo procede de investigadores de la EPFL en Suiza, que analizaron de cerca el diseño natural de los caparazones de langosta. Cada uno combina placas rígidas con articulaciones flexibles, ofreciendo fuerza sin perder movilidad. En lugar de reinventar esa estructura, los ingenieros decidieron reutilizarla. El resultado es un material biohíbrido que ya sabe doblarse, flexionarse y recuperarse.
Al reforzar los caparazones con elastómeros suaves, añadir pequeños motores y sellarlos con silicona, el equipo convirtió segmentos de cola en articulaciones robóticas funcionales. En las pruebas, un solo caparazón modificado podía levantar alrededor de medio kilo. Dos juntos formaban una pinza lo bastante delicada para sujetar un tomate y lo suficientemente fuerte para agarrar herramientas o bolígrafos.




