La mujer más peligrosa del mundo: Y por qué el mundo no puede permitirse ignorarla.
- Nov 29, 2025
- 4 min read

This Article Is Available In
Mediados de los 90. Dos niños, que viven bajo nombres falsos mientras asisten a la escuela en Suiza, viajan a Francia para contemplar el castillo de la Bella Durmiente en la gran inauguración de Disneyland París. Es, según todas las crónicas, el «lugar más feliz de la Tierra». Ven el desfile, rodeados de familias que ríen. Para cualquier observador, son solo turistas. Pero esto no es un cuento de hadas. Los niños son de la realeza del estado más hermético del mundo. Su destino era ser un dictador brutal. El de ella era convertirse en algo mucho más aterrador: la mente maestra en las sombras.

Durante años, Kim Yo Jong fue un fantasma. Su existencia era un secreto de estado. La primera vez que el mundo realmente se fijó en ella fue en el funeral de su padre, una figura llorosa de pie justo detrás de su hermano, el nuevo Líder Supremo. Era una sombra, una presencia silenciosa en el fondo, sosteniendo un cenicero para su hermano fumador empedernido o llevando su portapapeles. Los analistas vieron a una asistente. Estaban equivocados. Estaban observando a una aprendiz silenciosa que aprendía a dominar las brutales herramientas del oficio familiar.
Luego, en 2018, la sombra salió a la luz. En los Juegos Olímpicos de Invierno, Kim Yo Jong emergió como una diplomática sonriente y de voz suave. Encantó a la prensa y estrechó la mano de líderes mundiales, convirtiéndose en la «cara» de una nueva era de paz. El mundo se atrevió a tener esperanza. Fue una actuación magistral.

Luego, solo dos años después, la diplomática sonriente desapareció. Según informes, enfurecida por los activistas, ordenó que la oficina de enlace multimillonaria –el símbolo mismo de esa nueva paz– fuera volada en pedazos. La explosión envió un mensaje claro: la actuación había terminado y la máscara se había caído...




