La epidemia silenciosa: ¿Estamos todos adictos a algo?
- Sep 20, 2025
- 3 min read

This Article Is Available In
¿Tienes alguna vez esa sensación de que no estás haciendo las cosas bien? ¿Como si persiguieras la próxima gran cosa, el próximo ascenso, la próxima emoción, y sin embargo algo se siente… raro? No estás solo. Resulta que todos somos un poco como ratas de laboratorio persiguiendo esa dosis de dopamina, ya sea por un nuevo puesto, una aventura salvaje o, bueno, algo un poco más potente. Nos decimos a nosotros mismos que estamos viviendo en la vía rápida, pero tal vez solo estamos huyendo de algo más.
Es fácil dejarse llevar por la persecución. Estamos condicionados a creer que el éxito significa escalar constantemente una escalera, pasar de un hito lleno de adrenalina al siguiente. ¿Ese ascenso de un pequeño trabajo local a uno nacional? Una emoción enorme. ¿El subidón de ser parte de algo grande, de que tu cara sea vista por millones? Absolutamente embriagador. Es como una droga que alimenta nuestro ego, nos hace sentir invencibles y, por un tiempo, completos. Pero ¿qué pasa cuando el subidón desaparece?
Empiezas a notar las grietas. El mundo que has construido, alimentado por esa necesidad constante de más, comienza a verse un poco patético. Tu vida personal es un páramo, tu casa un desastre y estás tan agotado y desconectado de tu propio cuerpo que empiezas a contraer enfermedades misteriosas. Todos esos pequeños signos que ignoraste —el estrés, el desgaste físico, el agotamiento emocional— vuelven para perseguirte. Incluso podrías encontrarte participando en comportamientos que nunca pensaste que tendrías, todo en un intento desesperado por sentir ese subidón de nuevo. Pero ¿y si esta necesidad desesperada de un subidón es en realidad una señal de algo mucho más profundo?




