La hambruna está aquí: lo que un informe confirmado de Gaza significa para el mundo.
- Aug 24, 2025
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La peor noticia del mundo se ha hecho oficial.

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En una declaración sombría pero largamente esperada, un monitor global del hambre ha confirmado oficialmente lo que muchos trabajadores humanitarios han estado advirtiendo durante meses: la hambruna es ahora una realidad en el norte de Gaza. Según la iniciativa de Clasificación Integrada de la Fase de Seguridad Alimentaria (IPC), la situación catastrófica se define por la inanición, la desnutrición aguda y un aumento de la mortalidad. Si bien la tragedia se ha estado desarrollando durante algún tiempo, esta clasificación formal ejerce una presión inmensa sobre los líderes mundiales y arroja una dura luz sobre la crisis humanitaria.
Los números son escalofriantes. El IPC informa que más de medio millón de personas, el 25% de la población, se enfrentan actualmente a condiciones catastróficas, un número que se espera que crezca a finales de septiembre. El informe también proyecta que para junio de 2026, más de 132,000 niños menores de cinco años estarán en riesgo de muerte por desnutrición aguda, un número que se ha duplicado desde las estimaciones anteriores. Es una carrera contra el tiempo, ya que el monitor advierte que la situación empeorará rápidamente, extendiéndose al centro y sur de Gaza sin un aumento masivo de la ayuda humanitaria.
Esta es la primera vez que se confirma oficialmente una hambruna en Gaza, un hecho que ha provocado una fuerte reacción de los organismos internacionales. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, no se anduvo con rodeos, calificándola de “desastre provocado por el hombre, una acusación moral y un fracaso de la humanidad misma”. Declaró directamente que Israel, como potencia ocupante, tiene la obligación bajo el derecho internacional de garantizar que los alimentos y los suministros médicos lleguen a la población. Sin embargo, a medida que se desarrolla esta tragedia, ambas partes presentan narrativas marcadamente diferentes. ¿Cómo puede haber un desacuerdo tan dramático cuando la evidencia de la hambruna es demasiado real?


